2016 – 2017

Querido 2016:

Qué decirte que no te haya dicho ya. Gracias. Realmente es el primer año de mi vida que puedo decir esa palabra siendo sincera, ya que me cuesta sacar algo malo de ti. No tengo ni idea de cómo lo has hecho, pero me has dado todo lo que llevo pidiendo desde hace mucho tiempo. Mas que darme algo, me has enseñado mucho. Pero lo principal y más importante, a priorizar. Supongo que esa es la palabra con la que podría definirte. Estos trescientos sesenta y cinco días no han sido como otros. Me has enseñado a preocuparme únicamente por la gente que de verdad me valora y me quiere, a centrarme en ellos y nadie más. Me has enseñado que los que estarán ahí cuando tenga cincuenta años serán mi familia y los amigos que hoy puedo contar con los dedos de las manos. No tengo ni idea de cómo lo has hecho, pero me has abierto los ojos. No merece la pena fijarse en el resto, o juzgar a nadie por sus actos o decisiones; no merece la pena mirar por encima del hombro a nadie, ni centrarse en personas que no te desean nada bueno. Ya no merece la pena, porque les tengo a ellos a mi lado. A mi familia, a él y a ellas. Uno acaba dándose cuenta de lo que realmente importa. Llevaba pidiendo mucho tiempo el mismo deseo, ser feliz. Sonará absurdo, pero tú me has hecho ver el verdadero significado de esa palabra. No se trata de ser feliz siempre, si no de valorar los momentos en los que realmente lo eres. Por supuesto que ha habido bajones, faltaría más, pero soy de esas personas terriblemente optimistas que piensan que los momentos grises son necesarios. Gracias por enseñarme tanto.

Querido 2017:

Suena irónico, pero sin aún conocerte ya sé con qué palabra voy a definirte: Cambios.

Te ha tocado ser el año en el que sentiré más que nunca, viajaré a lugares a los que llevaba años queriendo ir; lloraré y reiré ante todas las despedidas que me plantarás sin compasión alguna; disfrutaré de las personas que tengo a mi lado como nunca y como siempre; y lo más importante, el año en el que mi vida dará un giro de trescientos sesenta grados dirección universidad, carnet, mayoría de edad y proyectos que llevan guardados mucho tiempo en un cajón. No quiero ni imaginarme lo que me deparas, se me queda demasiado grande. Tengo miedo, por supuesto, y el que diga que no lo tiene o que no está asustado, miente. Dentro de cuatro meses y poco más, me despido de la rutina en la que llevo viviendo quince años de mi vida y de la gente que lleva conmigo todo ese tiempo. Y sólo de pensarlo, tiemblo. Y más aún de pensar en el peaje por el que tendremos que pasar para llegar a nuestro destino. Por todo esto, sé que serás un año lleno de emociones. Reiré, lloraré, bailaré y gritaré más que nunca. Dentro de trescientos sesenta y cinco días, mi vida será muy diferente a la de ahora. Estoy asustada y tiemblo, pero en el mejor de los sentidos. Querido 2017, estoy preparada o eso creo para todo lo que me pongas por delante.

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Text and Photography by: Irene Nortes

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